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martes, 16 de marzo de 2010

Ansiedad

Males que me dominan

Impotencia, frustación, un impulso retenido en mi pecho, tal vez en mi garganta, gritar me haría bien. Me hierve la cabeza de tantos supuestos, ya no se que es real o que no lo es, es paranoia a flor de piel nunca antes la había experimentado; en cambio la ansiedad extrema es algo que he aprendido a controlar, pero no puedo controlarlo todo. Hoy me odio por no poder controlar las cosas importantes, las que me lastiman, nunca pude hacerlo pero hoy me detesto solo hoy. Mi cerebro se inventa excusas para justificarme o aliviarme pero en mi, mas halla de la razón o el el alma, en mi esencia pura donde la verdad es innegable sé que no hay escusa.

Deberia resultar fácil cambiar de rumbo abruptamente y que todos los sentimientos salgan volando inadvertidos del brusco vuelco; ojala y fuese así de fácil, pero no es cuando estas atado de manos, llevo este equipaje encadenado, unido a la piel y cualquier intento de desprenderme termina en un agudo dolor y un salpicon de sangre que me recuerda el débil humano que soy.

Estoy harto de sentir que me desmorono. Fueron muchos días de luz, hoy a pesar de la brillante tarde que ciega mis ojos vuelvo a sentir que es un día gris y que no existe el mañana, solo este dolor que me doblega y subyuga. Hoy quiero salirme de este camino de espinas y perderme en algún otro lugar, sin importar que no este planeado hoy solo quiero sentir que tengo el control del lugar ha donde me lleva la vida


































Toda la ansiedad que llevamos con nosotros, nuestros sueños frustrados, la incomprensible crueldad, nuestro temor a la extinción, la dolorosa mirada interior a nuestra dolorosa condición terrenal, han erosionado lentamente nuestra esperanza y cualquier otra salvación. El bramido de nuestra fe y la duda contra la oscuridad y el silencio es una de las pruebas más terribles de nuestro abandono y de nuestro aterrorizado e indescriptible conocimiento.
Persona